Construyendo los cimientos
El pie de un niño no es simplemente un pie de adulto en miniatura. Es una obra en construcción. Los huesos son mayormente cartílago hasta los 5-6 años, y no se osifican completamente (se endurecen como hueso) hasta el final de la adolescencia. Eso significa que la forma del pie de un niño se está moldeando literalmente por lo que experimenta durante la infancia.
Cuando los niños van descalzos, sus pies se desarrollan de forma natural. Los dedos se abren para dar estabilidad. Los arcos se desarrollan a través de la activación muscular, no del soporte artificial. Los pequeños músculos intrínsecos del pie se fortalecen de agarrar, empujar y equilibrarse en terrenos variados.
Pero cuando los niños llevan zapatos rígidos y estrechos durante estos años críticos, el pie se adapta al ZAPATO en lugar de al SUELO. Los dedos se aplastan. Los músculos se quedan débiles. Los arcos no se desarrollan bien. Estás básicamente metiendo un pie en crecimiento en un molde y cruzando los dedos (el chiste era inevitable).
La conclusión: menos tiempo con zapatos = mejor desarrollo del pie. Sin más.